Pareciera fiebre,
parecen delirios.
En mi mente se cobijan imágenes
para el resto no muy decentes.
Parece verano, en mi piel se diluyen tus rayos...
Busco el segundo. Busco todo el tiempo.
Recorriendo los pasillos de tus poros,
la confusión se hace distante.
No importa si me pierdo ahora
o en un instante,
lo que si se
es que en este minuto la mente se vuelve ausente.
Si un suspiro rosa tu pelo, tu vello.
Si el aire no toca mi vuelo.
Si despierto y tengo hambre
si quiero comer y no puedo encontrarte.
Me vuelvo un animal que murmura a los ecos
para ver cual de todos me atrae tu nariz húmeda y tus ojos destellantes.
Sigo delirando,
o es que mi cuello y mis mejillas se vuelven fuego?
Que un cosquilleo se apodero de mi espalda
y en mis caderas explotaron
las chispas que cayeron de nuestros labios?
Conjunciones escabrosas, los escalofríos se tornan rosas.
Mantención ininterrumpida de la electricidad que le da vida a mis latidos.
Bombeando sangre a mis sienes.
El sentido aquí se volvió para atrás
para no escuchar mientras te quejes.
Por que a veces apenas sale la voz,
expresando parte del interior.
A causa que el cuerpo no necesita esta vez un traductor.
Ahora escucho al agitado corazón y es lo que mas divierte a mi emoción
es cuando puedo del todo tenerte,
sentirte y no sólo tocarte.
Si hubiera entre la piel un sonido que no escuchara, sería mi mundo entero el que
te pediría que no te calles.
Quiero ensordecerme, desbordarme, enloquecerme con lo que mis delirios puedan encontrar al contacto con tu piel.
Por que la voz es infame
cuando trato de decirte algo.
Por que quiero mi cabello sean las riendas que le den vida a tu paso que siempre,
todo el tiempo.
Me anima.
Solo al tenerte es cuando la vida entiende el sentido de estar viva...
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