Por que pueda que pierda más de lo que lo soledad me diga que gané.
Pues que la vida puede que pierda, pero también ya aprendí a resucitar.
Entre aporreos y visitas al cielo que algún día creí llegar.
El único lugar que realmente pude tocar, fue el suelo, y eso sé que no es donde me quise quedar.
Cogí mis sueños estrellados en el pavimento y comencé a caminar,
me encontré con muchas cosas que nunca pensé encontrar,
conocí cientos de cosas que no debí conocer y por sobre todo,
aprendí una de las peores lecciones, y esa fue , el no obedecer.
Obedecer a mi corazón, poner en en pie a la razón,
decirle que deje sus tonteras y me deje otra mejor opción.
Que me volviera calculadora, que me dejara ser una arpía.
Una que con matemáticas encuentre la fórmula perfecta para no sufrir de un problema de escasés de lágrimas y nuevas ilusiones ya dormidas.
Pero no me dejó,
la puta realidad de otra forma me jugó.
Me enseño a olvidar pero nunca perdonar.
Y es por eso que describo a mis problemas y no la forma en que los solucioné, pues por que ese es el dilema que algunas veces pareció nunca acabar.
Si yo supiera contestarlo no elegiría estas palabras tan mal descifradas ante tan pobres ojos de libertad.
Aprendí a no sacarme las costras, sino a esperar a sanar.
Dejé de mirarme las cicatrices para poder mejorar los ángulos que hoy guardé en lagunas mentales sin objetividad visible.
Sólo esperar, sólo recurrir a un recurso tan burdo y vano que ha sabido de a poco darme un poco de paz mental.
Y ahora me encuentro dentro de una burbuja que espero no reventar.
No creo en milagros, creo en el esfuerzo y los frutos que ello tendrá.
Creo por fin haber podido cosechar, ya no en tierras secas ni muy húmedas,
por que encontré al fin el equilibrio que tanto anhelaba.
Ya no necesito cegarme de nada, ya no dejo pasar.
Sólo aprovecho lo mágico que me brinda este lugar.
Me siento al fin en casa, acogida por su bienestar,
apreciando su fragilidad que nunca en mi vida había conocido con tanta solidez y con tan poca dificultad de comprender sin juzgar.
Por fin te tengo y es extraño.
Por que a un extraño puedo amar, por que siento en tus ojos cuando te veo,
dos puertas que me invitan a pasar, sin siquiera conocerte yo pude encontrar,
mucho mas de lo que en años pude conocer y pude divisar con tanta claridad.
Puesto que ya te encontré, no te quiero dejar, y esta burbuja cada vez vuela mas alto y no me quiero precipitar a caer.
Déjame apreciar sus colores, déjame entender vuestra complejidad
que es la única que he conocido y me deja ver a través de ella, aún estando tan cómodamente acogida hasta entre medio de las estrellas, en un lejano momento dentro de esta dimensión, a la cual llamamos "vida actual".
Sólo déjame amarte una vez más.
No necesito respuestas,
sólo vivir cada segundo como si ya no existiera nada más.
Nada mas que tu.
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