Podria apostar mis sueños, podría desear utopías, podría creer en epifanías. Tener delirios, volar con los pies en la tierra, rendirme ante vuestras guerras. Dejar todo atrás, borrar lo malo con tan solo una mirada, embriagarme con el roce de tus manos. Cobijar mis noches entre tu piel y mi almohada, contarle a la alborada del sabor de tu sonrisa, del calor de tus mejillas sonrojadas... aun así, no sería suficiente.
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