sábado, 13 de abril de 2013
Nunca he pedido mucho en esta vida, y he tenido el doble de lo que he podido llegar a pensar. Nunca he pensado pedir algo en esta vida y ha llegado mucho de quien menos espere que llegara.
Saqué el nunca de mi vida, pero se que no será algo permanente.
Entonces dejé de lamentarme y limitarme, comencé a vivir sin miedo a los errores y experimentar con mi pecho pa aprender a leer las costras y guiarme de las cicatrices pasadas
sin los temores que antes gritaban que el dolor no era parte de las serpientes.
Hoy entiendo que estaba equivocada.
Soy agradecida de los dolores, las costras y las cicatrices que remplacé con tatuajes que me recuerdan que no debo guardar rencores.
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