No hago apuestas, las promesas se pudrieron en frases olvidadas. Y ahora solo me queda actuar de acuerdo a lo que siento, la mente la tiré para atrás por que solía ser tan abrumadora entre tantos cuestionamientos y preguntas que no dejaba saborear el dulzor de la duda, las fantasías y los sueños que me dibujaban sonrisas vergonzosas. Creo que mis mejillas lucen mejor enrojecidas, que pálidas como antes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario