domingo, 24 de junio de 2012

preparame en las manos una receta que corte mis cuerdas. que el paso ínfimo de la negación logre encapsularse en el piso y sea la piedra que haga caer a otro esta vez, no a mi. Cóseme en la piel otro nombre, una nueva despedida. una hoja en blanco en mi frente con la frase " Érase una vez..." una pluma en mi bolsillo con la suficiente tinta para escribir un libro completo sin borrones ni faltas de ortografía. Tiéndeme una pala y un rastrillo al costado, que como siempre, seré yo la única que prepare la tierra y are las madrigueras de las semillas que caigan de mi corazón para luego comer sólo frutos de amor. No pido mas entonces por que el sol sabe cuidar mi huerta. En las heladas de invierno, sacudiré cada hoja para quitar la escarcha. Ardua tarea e imposible de salvar cada tallo de la muerte. Mas, los que lleguen a verano son la razón por las que salga cada amanecer a atender sus llantos de pena

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