domingo, 17 de junio de 2012

Una noche de té de hoja, de dulzura que quema mis dientes y los destempla ante un frío poco apetecido. Una noche de Benedetti en mis pupilas, una noche de mandíbula acalambrada recitando en voz alta cuál de todas esas estrofas más perfectas, alimentando esta alma mía. Derritiendo mis oídos que se desfiguran en el sentido de sus palabras simples, de su ironía compasiva, de su mirada hacia la vida desde afuera, pero sin alejarse ni un paso de ella. Dibujándola para ojos, como los míos, que se entrenan con él para pintarla distinta todos los días ♥

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