Y te pulí hasta los besos... pero ( de los peores 'peros'),
sin siquiera pensarlo,
sin haberlo medido,
te dí el secreto del arma perfecta, mi kriptonita,
esa que no mata, solo que tortura
y lentamente te debilita llevándote a una irremediable condena... Si, pulí todo y ahora brillas, pero muy lejos de mis ojos.
pulirte los besos fue lo mínimo..
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