Cuando no se puede describir con palabras cómo es que se siente ser un barco de papel a la voluntad de las olas, en el día mas perfecto, soleado y sereno, en ese mar lejano, ajeno a los pensamientos. A esa duda que no inquieta, sino que calma. Calma por que no se apresura por nada, esa tranquilidad que se aprovecha, por que no se sabe qué es lo que viene, tampoco importa realmente. Pero se apreciará de todas maneras.
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